Sobre nosotros

Sinestesia nace de una historia familiar, desde un vínculo que sigue presente incluso después de la ausencia.

Antes de irse de este plano, unos días antes de mi cumpleaños, mi abuela dejó encargado mi regalo. Entre dolores compartidos, sus manos y las de mi tía se unieron para hacerme llegar lo que ya sabían que me movía: los aromas. Así llegaron unas velas y difusores.

En esos días, mientras armaba mi consulta psicológica y continuaba con el ritmo de la vida, necesitaba calma y olí una vela. Eso me transportó de inmediato a recuerdos, a momentos en donde la vida se sentía más fácil.

Ahí entendí que esa vela era mucho más que un objeto con aroma: era un recuerdo, era ella.

El olfato está directamente conectado con la memoria y la emoción. Por eso, a veces, un aroma no se piensa, se siente… y te lleva de vuelta.

Ahí nace Sinestesia. Desde la idea de que un objeto puede sostener un vínculo.

Hoy, mi deseo es que cada uno de estos aromas sea también para ti un activador de tus propios vínculos. Que este objeto pueda acercarte a alguien, resguardar una memoria o regresarte a una versión de ti que necesitas abrazar.

Porque hay cosas que no se ven, pero se quedan. Y a veces, también se sienten a través de un aroma.